ATTACK ON TITAN: Por fin, una gran adaptación a imagen real

Attack on Titan: El cine de ciencia ficción japonés está en horas bajas, centrándose más en resultar atractivo desde lo visual que desde lo narrativo o interpretativo… ¡Ya era hora de que esa tendencia cambiase!

No nos engañemos, el cine asiático tiene su propia forma de ser y es inevitable encontrarse siempre con algún choque cultural. En el cine japonés, y me refiero al que va destinado para todas las audiencias, y más en concreto a las jóvenes, es casi imposible no toparse con el cliché de la chica tonta, del personaje infantil o de la niña encarnada por alguien con 30 años (voz insoportable incluida). Es así, se asume y punto.

En lo personal, es algo que me desagrada bastante y que suele acabar con mi paciencia, pero lo tolero porque no me queda otra (y, por supuesto, respeto a quien le guste este tipo de comportamiento).

La cosa suele ponerse aun más fea cuando a la suma de “cine para jóvenes” le añadimos “adaptación manga“, porque el cómic japones es hipérbole en su estado más puro, ya sea en su forma léxica, en relación a exagerar el drama o la comedia e incluso el mismísimo horror. Es exagerado hasta un punto imposible de encontrar en otros territorios, pero suele funcionar cuando el medio es el papel.

Llevado a imagen real queda raro (al menos, para un occidental) y las versiones cinematográficas acaban siendo, por norma general, o demasiado artificiales y exageradas (lenguaje, forma de vestir, interpretaciones…) o muy lúgubres (porque también, en ocasiones, se tiende a despojar a la versión fílmica de toda esa “onomatopéyica” representación).

Dororo, una de las mejores historias made in japan de todos los tiempos (obra y gracia del maestro de maestros: Tezuka), recibió una adaptación aceptable en lo visual, pero maltratada por culpa de un actor principal sacado de la “Súper Pop” japonesa y de una actriz secundaria con una edad que, supongo, oscilaría entre los 25 o 30 años, haciendo de niña pequeña (Dororo, la pequeña ladrona que le da nombre al manga) y convirtiendo a la obra en una absoluta ridiculez de proporciones épicas (el que no supiese que en la obra original era una niña, imaginaría que la tipa del film era tonta, y punto). (Y dentro de lo que cabe, existen adaptaciones mucho peores, ojo).

Yamato, otra de las grandes y míticas de aquella tierra, se convirtió en una pesadez absoluta. Fría, aburrida…y eso que la obra original era de lo mejor dentro su género (Space Opera). Es difícil, harto difícil, trasladar un cómic/Anime a imagen real, y ya digo: más aun con esa faceta cultural de la exageración…pero a veces, y tampoco es que sea la primera, alguien tiene tino (y una muy buena obra de fondo) y consigue la mezcla perfecta.

Attack on Titan mantiene ese puntillo típico en algunos momentos, pero son mínimos y altamente soportables, por lo que el gran peso de la adaptación recae sobre el auténtico trasfondo de la trama original: el horror y el drama. Le da mil vueltas a los films antes nombrados, y es una de las mejores versiones a imagen real que recuerdo haber visto.

La original era una historia, desde mi humilde opinión, de las más grandes que se han parido en varias décadas, y todo su espíritu y sus formas se han respetado casi al 100%.

Lo mejor de la obra, y es una de las críticas que más abundan por la cada vez más desconcertante red, es su acabado técnico…porque roza lo artesanal y utiliza los trucos más viejos del mundo (caretas, disfraces…), pareciendo casi un tributo hacia el Godzilla más clásico y querido (la pelea final resume esto que os cuento, y añado que la peli es de la Toho).

Es una serie B, por mucho que el trailer nos muestre a un titán realizado por ordenador (fantásticamente, por cierto), que seguramente contó con un presupuesto bastante limitado (en comparación con la pasta de los films americanos) y que tiró por el lado imaginativo antes que del presupuestario. Y es que parece que ya nadie le da mérito a crear grandes cosas con pocos recursos, porque, queridos analistas sin criterio y conocimiento, no todo el mundo cuenta con el ladrillo monetario de un Avatar o de Los Vengadores, y para ser sincero: han logrado recrear todo lo bueno de la original, y no era sencillo de adaptar.

El que halla mamado cine B o Z desde su infancia lo apreciará, y hasta es posible que la considere película de culto. Insisto: está muy bien realizada y para nada debió ser sencillo el tener que adaptar unos sucesos tan desproporcionados. Por otro lado, la historia es bastante buena, y se nos cuenta que en determinado momento (sin explicación de por medio) aparecieron en la tierra unos gigantes (de entre 6 y 15 metros de altura…aunque existen excepciones que llegan a los 70…) que devoraron a la mayoría de la población. Los supervivientes de determinada zona crearon unos muros (formando tres anillos) que lograron protegerles durante 100 años, pero, para su desgracia, un buen día es derribado parcialmente.

Estos gigantes se regeneran, se alimentan exclusivamente de humanos y nadie sabe cómo combatirlos (en un principio). Lo comentado ya sería suficiente argumento para que resultase atractiva la idea, pero se potencia gracias al horripilante comportamiento de los titanes y del espectáculo que supone verlos mascar personas.

Tiene su punto gore, pero es más horror que cualquier otra cosa, y gana aun más con el acabado tan sádico que poseen, por su aparente humanidad y su rostro de demencia absoluta (y van en pelotas).

Las actuaciones principales están bien, son aceptables, y las secundarias, aunque un poco flojas en algunos casos, tampoco están mal del todo. Se puede ver y se puede disfrutar.

No es un peliculón, ni mucho menos una obra maestra, pero es un gran ejemplo de cómo adaptar un dibujo a imagen real, de cómo apañar de manera más que digna un apartado visual sin un gran presupuesto y de cómo realizar un buen film de horror.

Tiene momentos algo tontunos, pero el 80% es potable, e insisto: se trata de una adaptación muy meritoria. Las escenas del final son lo mejor, y he de admitir que me gustaron tanto que estoy ansioso por ver la segunda parte (se podría decir que esta entrega es medio metraje).

Amigos del horror, del manga, de la serie B y de lo que se mueve fuera del circuito más comercial: puede que Attack on Titan no sea lo más, pero a buen seguro que se convierte en una obra de culto para muchos, y en un film que os gustará. Las críticas que he leído no le hacen justicia a tan estupenda adaptación.

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