Mesa redonda “Autoedición, esa es la cuestión”

El pasado miércoles, 22 de junio, Noemí Risco y la librería Alibri de Barcelona organizaron una mesa redonda para debatir sobre la autoedición

Hace un tiempo que intento no perderme ninguna de las charlas que da Noemí Risco porque acostumbran a ser interesantes y participativas. En esta ocasión, frente a las anteriores en que la había escuchado hablando sobre entresijos de la traducción en su serie de conferencias “féminas de cuento”, lo que planteaba Noemí era una mesa redonda, un debate sobre autoedición.

Como habréis podido observar en la imagen de cabecera de la entrada, la que sirvió como cartel y reclamo para la charla, estaban representados los principales actores que podían aportar a este interesante debate: editores tradicionales (Malcolm Otero de Malpaso y Gregori Dolz de Alrevés), la responsable de la plataforma de autopublicación de Penguin Random House (Mireia Sainz) y tres escritores que han publicado de forma muy distinta: Susana Vallejo que por lo que yo sé ha publicado todas sus obras a través de edición tradicional, Manuel Gris que ha probado varios caminos posibles (coedición, autoedición y crowdfunding) e Isaac Pachón que ha publicado su primera antología de relatos totalmente bajo autoedición.

mesa redonda de autoedición

El debate fue bastante interesante, aunque mostró una vez más que las posturas de la edición tradicional respecto a la autoedición son irreconciliables. Malcolm Otero y Gregori Dolz defendieron los modelos editoriales tradicionales a capa y espada y dieron especial relevancia a la figura del editor. Esa argumentación habría sido mejor recibida, al menos por mi persona, si no la hubiesen diseminado de ataques a las plataformas de autoedición a las que, en el debate, representaba Mireia Sainz. En algunos momentos, de manera un tanto vergonzante, parecía un acoso y derribo contra ese modelo que no valoran y no les gusta. Eso sí, supieron reconocer que el volumen de manuscritos recibidos posibilita que algún libro que merezca la pena se les pase por alto. Fue algo cómico ver como, supongo que desconocedores del éxito de ventas y de buenas críticas en medios y radio que está teniendo la antología de Isaac Pachón, se intentaron apropiar de su caso como “nadie se fijó en el pobre Isaac” como si que él hubiese autoeditado fuese un castigo o algo bochornoso.

Siempre desde mi punto de vista, encontré verdades entre lo que dijeron Malcolm y Gregori pero considero que si hubo tanta saña es porque ven a ese modelo como un modelo rival cuando la propia Mireia Sainz, que salió bastante airosa de los argumentos en contra (aunque también recurrió a algún argumento manido y un tanto populista), hizo hincapié en que se dirige a un público distinto. Mireia ponía el ejemplo de un párroco que quiere reunir las historias de un pueblo pequeño y cuyos principales interesados y compradores serán los habitantes de esa localidad. Difícilmente un libro así encontraría espacio en una editorial tradicional porque no le vería salida comercial; sin embargo, su plataforma permite que vea la luz con unas características editoriales bastante decentes y que, por encargo, pueda pedirse desde cualquier lugar del mundo.

Isaac Pachón contó su experiencia con la antología “Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café” en la que quiso involucrar a profesionales de cada área: ilustrador, maquetador, revisión de textos, etc. y cómo le está funcionando, posteriormente, ser él mismo su propio comercial e ir de librería en librería intentando que tengan su libro. Manuel Gris contó, a grandes pinceladas, sus tres experiencias hasta el momento, la más reciente por crowdfunding a través de la plataforma libros.com y afeó la actitud de ciertas editoriales tradicionales para las que todo lo autoeditado es malo hasta que ven posibilidad comercial y se lanzan a por los superventas de Amazon. También comentó la importancia de la autoedición para dar salida a proyectos inusuales que difícilmente, por visión comercial, serán una apuesta editorial.

Susana Vallejo, por su parte, añadiendo un tono cercano y humorístico, comentó su experiencia con las editoriales tradicionales y puso en valor, a través de algunas anécdotas, el papel del editor y del engranaje de la editorial tradicional. Yo recuerdo especialmente un caso que comentó sobre el cambio de ubicación de un capítulo para pulir la trama de una novela que venía a reflejar que los editores, muchas veces, se hacen suyos los textos de los autores y los trabajan conjuntamente con ellos.

El debate suscitó también muchas preguntas entre los asistentes y prácticamente tuvieron que echarnos de la librería, de manera amable pero firme, para poder cerrar.

Mesa redonde autoedición Mesa redonde autoedición Mesa redonde autoedición Mesa redonda autoedición

 

En resumen, considero que Noemí Risco supo juntar en la misma mesa a la mayoría de actores involucrados o con interés en la autoedición, con visiones diferentes pero genuinas, y que el resultado fue un debate, por momentos acalorado, pero muy interesante en su confrontación de posturas y experiencias.

Comentarios

    teresa

    (12 julio, 2016 - 7:28 pm)

    Yo estuve allí, y es cierto que fue la mar de interesante, pero los editores no supieron medir y no estuvieron nada acertados en el tono y la forma, posiblemente como tu comentas porque se ven amenazados por los datos. Cada cual se posicionó en función de como le ha ido su experiencia, pero los demás en ningún momento intetaron solapar, sino demostrar con sus experiencias,
    que eran diferentes opciones. Faltó tiempo! Gracias por tu aportación Dedalo Ignacio J. Borraz.

      Error de Coordenadas

      (13 julio, 2016 - 2:51 pm)

      Gracias por tu comentario, Teresa. ¿A qué te refieres con que “los editores […] no estuvieron nada acertados?”
      Saludos.

    teresa

    (13 julio, 2016 - 10:48 pm)

    Respondo con gusto a vuestra pregunta.

    1- Uno de los editores comentó que su trabajo no es educar al lector, yo como lectora no necesiro que nadie me eduque, ya tengo mi propio pensamiento crítico, por lo tanto nada acertado en lo que posiblemente queria expresar de otra forma.

    2- 50 sombras de Grey “porno para mamás” ni siquiera voy a argumentar la poca delicadeza en etiquetar (ni pretende ser gracioso) aunque para mi sea literatura desechable (pero tiene su público).

    3- La desmesurada insistencia en arremeter contra Isaac Pachón tirando de ponerlo como ejemplo para cada argumento que pretendían dar, un error ético

    Así que como enorme disfrutadora de las palabras y la literatura que soy y de la mano de mi pensamiento crítico y sin tiempo para argumentar como tal, (hecho por el asisto a numerosas charlas) me fuí con enorme mal sabor por parte de ellos. Las personas cuando van a una mesa de debate deben saber argumentar con la suficiente inteligencia ética.

    Cordialmente, Teresa.

    NOEMI

    (14 julio, 2016 - 7:31 am)

    Gracias, Ignacio, por esta entrada y las palabras buenas que me dedicas 🙂
    Desde mi punto de vista, creo que todos los participantes representaron su papel como tocaba, de ahí que hubiera momentos «acalorados», je je. No dejaba de ser un debate.
    Creo que el público se quedó con ganas de más y por eso no descarto celebrar más actividades de este tipo en un futuro próximo 🙂

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