Black Mirror y la deshumanizada levedad del ser.

Influencers, Smartphones, Realidad aumentada: ¿Ya vivimos en la 1ª temporada de Black Mirror?

En una 1ª temporada de Black Mirror, cargada de sátira y rabiosa crítica, Charlie Brooker nos acercaba al futuro inmediato del ser humano. Más tecnológico, más solitario, más irreal.

“For a few more merits” (Por un puñado de méritos)

Con permiso del Maestro Leone en la adaptación del título, diremos que en éste 2º episodio de Black Mirror se muestra una realidad que, hoy en día, es más real que la propia ficción. 

La historia, protagonizada por Daniel Kaluuya (Déjame salir, 2017 – Jordan Peele), critica la sociedad de consumo. Recluidos en un centro tecnológico los ciudadanos generan créditos pedaleando durante la jornada. Con ellos usan máquinas de vending,  canales de televisión, compran moda y complementos, y hasta son penalizados por rehusar ver el contenido televisivo. Es decir: De casa al trabajo y del trabajo a casa.

Black Mirror

Previo pago de 15 mil méritos, optan a participar en un Talent Show, llamado Hot Shot (similar a Operación Triunfo, Factor X, La Voz […]), ante un jurado los introduce en el Show Televisivo o los devuelve al pedaleo frente a la pantalla.

¡Consumismo, moralidad cambiante, publicidad y Show Tv!

La realidad que expone, Black Mirror es tan fiel a la actualidad de cada casa que da miedo la visión de futuro de Charlie Brooker. La realidad en la que parece moverse “15 millones de méritos” no difiere tanto de la que vivimos estos días.

Black Mirror

Horas frente al televisor, trabajos precarios y soledad social virtualizada. Charlie Brooker hace una fuerte crítica a la imagen online; a los Talent Shows, que pegan cada noche a los “espejos negros” del televisor a una audiencia deseosa de carne y morbo. Critica al mecanismo sistemático de producir hasta saciar la idea de libertad comprando moda y complementos. La imposible huida a la tele basura y el show bussines. Pincha de forma insultante en las promesas efímeras que ofrece la televisión. Y critica, de manera subyacente, directamente al consumidor: La moralidad cambiante.

Porque el consumidor, perdón, el ciudadano, vive con la convicción de ser libre. Libre de humillar a otros de diferente estatus social. Libre de no pensar en la vulnerabilidad del sistema y, sobretodo, libre de creer que la moralidad no tienen precio.

Mañana todavía.

En definitiva, Black Mirror: 15 millones de méritos, es una visión muy clara de un futuro deshumanizado, solitario y vacío. Con ésta premisa nos vuelven a la memoria historias como “1984” de George Orwell, “Un mundo feliz” de Haldous Huxley, o trabajos anteriores del mismo Charlie Brooker, como la mini serie de 5 episodios; emitidos por el canal británico E4 en el año 2014, “Dead Set: Muerte en directo”

En el  2º episodio de la 1ª temporada de Black Mirror Charlie Brooker pone de manifiesto una crítica sobre el negocio de la viralización. Recuerda a un relato incluido en la antología, editada por Fantascy, llamada “Mañana Todavía. Doce distopías para el siglo XXI”.
El relato pertenece a la autora Laura Gallego, dónde la preparación de los futuros “influencers” deja aislada la naturaleza del ser humano.

A continuación, rescatamos una extracto de “WeKids”, de Laura Gallego:

“Oscar contempló, satisfecho, cómo en apenas unos minutos el perfil de Lucas alcanzaba los diecinueve seguidores y […] recibía veintitrés votos positivos”

Por cierto. ¿Nadie pensaba en los avatares de Wii al ver el episodio de Black Mirror o sólo lo hicimos nosotros?

¿Qué opinas?