ARQ (Atrapado en el tiempo). Netflix apuesta por los viajes temporales.

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Netflix apuesta por ARQ y el espacio-tiempo.

¿Es alterar el espacio-tiempo? ¿Generar energía de manera ilimitada? Con un mundo devastado por la acción del hombre, tal vez es a lo que aspira la humanidad. Así lo ha planteado Netflix, la plataforma a demanda por excelencia, que empieza a llenar el catálogo de series y películas con títulos como el que traemos hoy: ARQ.

¿Qué es ARQ?

Atrapados en un laboratorio, aparentemente clandestino, una pareja de ingenieros es la encargada de proteger ARQ, un dispositivo que genera energía ilimitada en un mundo devastado. Ante la llegada de un comando que pretende hacerse con el artefacto, Renton y Hanna, despertarán una y otra vez debido al bucle temporal propiciado por un error del artefacto.

Sumar y ganar experiencia.

El hilo conductor de ARQ, no es nuevo para el espectador. Esta película de 90´ dirigida por Tony Elliot , recuerda otras historias de viajes temporales como “Al filo del mañana” (2014, Doug Liman) o la interesante propuesta de “Código Fuente” (2014, Ducan Jones); dónde la experiencia y la suma por repetición hacen evolucionar a los personajes en favor de la trama propuesta.

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En ARQ, los protagonistas despiertan en un dormitorio. Con inmediatez, por 3 agentes de “El Bloque”, un comando designado como la rebelión, cuyo objetivo es apoderarse de ARQ. En ese momento Renton (Robbie Amell) y Hanna (Rachael Taylor) deberán vivir una y otra vez el mismo período de tiempo hasta conseguir solucionar esta amenaza.

Giros de turbina y Choques temporales.

Buscando ser lo más justos posible diremos que ARQ (2017, Tony Elliot. Netflix) tiene puntos buenos y malos. Es cierto que afrotar una historia de viajes en el tiempo es complicado. De ahí que se caiga en el poco desarrollo personal y en la poca información con respecto a los bandos y a la situación.

Por otro lado, sorprende que con los medios existente se consiga un producto, por lo menos, entretenido. A lo largo de los retornos (y aprendizajes heredados) la historia de ARQ se desarrolla de forma digna. Poco efectiva, es cierto, pero digna. Contando con las minimas participaciones (6 actores, 1 interior dónde se desarrolla la historia, y 1 exterior poco acertado), Tony Elliot consigue hacer de lo poco, algo.

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Un factor no del todo acertado es la puesta en escena. Los personajes fluyen sin entrar demasiado en la interpretación y eso te lleva a desconectar en algunas ocasiones. A menos, que todo sea como en la producción de Coherence (2013, Jame Ward Byrkit), dónde los actores improvisaron el guión dado que sólo se les hizo saber el marco general de la historia.

La realidad de ARQ es que con pocos medios y un único escenario tenemos una pelicula que, si previamente no esperas nada, tampoco desilusiona. Entretiene, no será recordada como un ejercício brillante, pero entretiene al plasmar el espacio-tiempo con los medios que tiene a su disposición y con el desenlace final que, evidentemente, aquí no te vamos a contar.

Enlaces:
ARQ en Netflix
Filmaffinity

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