ARTICULO | Ghost in the shell: re-visitando todo un clásico

La post-humanidad es un tema bastante recurrente dentro de la SciFi, y más aun cuando hablamos del Cyberpunk. En Ghost in the Shell se nos invitó a presenciar el nacimiento de un nuevo ser: una máquina que tuvo conciencia sobre sí misma y que quiso evolucionar.

Para empezar, hay que decir que del Ghost in the Shell de Mamoru Oshii al de su creador original, Masamune Shirow, hay un trecho bastante largo. El mundo donde transcurren es bastante similar, e inclusive los personajes, pero en el film todo se volvió más oscuro y contó con un aspecto mucho más maduro y creíble, más Noir.

Ambos tienen en cuenta algunos planteamientos similares, como el Übermensch de Nieztsche, el Dualismo de Descartes o su versión moderna, expandida por Koestler. Es decir, ambas son obras que esconden un estudio y unas influencias muy profundas en su base, pero que no siempre se dejan ver con claridad. Lo más destacable es que su forma final resulta bastante agradable, aun contando con ellas. Compartan más, o compartan menos, podría no gustaros el cómic tras haber visto la película, o a la inversa.

Centrándonos ya en el film, y más en concreto en su trama, os diré que Ghost in the Shell gira en torno a la búsqueda de un hacker que se está dedicando a piratear almas (mentes), y al que la policía lleva siguiendo la pista durante largo tiempo, sin dar nunca con su paradero. (En este mundo futuro los cerebros son aumentados tecnológicamente, y están conectados a una basta red de información. Son pirateables, y pueden adjuntárseles falsos recuerdos o ideas, así como tareas ajenas a las de su dueño).

La sección 6, que se encarga de asuntos exteriores y de extranjería (se supone que el hacker es un inmigrante), comparte el caso con la sección 9 (cuerpo de operaciones especiales de la policía, compuesto por ex-soldados y detectives, además de por Cyborgs), aunque parecen actuar bajo sus propias motivaciones y sin querer contar con ellos…

Por puro azar (inicialmente, al menos así lo parece) el “Titiritero” (nombre en clave del hacker) acaba en manos de la sección 9, quienes descubren que los colegas de extranjería han estado intentando ocultar el caso por un motivo de peso: ellos crearon al sujeto, con fines de espionaje y de “guerra electrónica“.

El Titiritero no es una entidad dentro de un recipiente, sino una IA diseñada para evolucionar. Se trata del primer ente virtual pensante, y está compuesto por todos los datos que alberga la red, además de por una personalidad propia que toma conciencia sobre sí misma (en términos filosóficos se le consideraría como un Holón).

En ciertas obras de ficción ya se coqueteaba con esta idea, la de una IA que se convierte en un ser. Tampoco era extraño encontrarse con una evolución lógica del hombre, llevada a cabo a través de una máquina (el Cyberpunk suele ser así), e inclusive hemos visto otras post humanidades más exóticas, como la que nos proponía el final de 2001.

En cualquiera de los casos se nos hablaba de un posible hombre del futuro, de su evolución gracias a diferentes medios y de su transformación final en otro tipo de ser.

Ghost in the Shell, a través de una trama policial (o Thriller), juega con estos aspectos. Nos muestra a dos personajes altamente modificados con partes electrónicas y mecánicas (Batou y Kusanagi) que plantean serias dudas sobre su humanidad (tienen recuerdos y piensan, pero ya no son humanos más que a un nivel neuronal).

Ambos (sobre todo Kusanagi, que tiene más papel) remarcan claramente sus inquietudes, dejando en entredicho lo que todos asumimos por humano, o por ser: No pueden procrear, no tienen cuerpos, no dependen de la genética y viven constantemente dentro de una red repleta de información. ¿Realmente son humanos? ¿o son algo totalmente diferente?

Por otra parte está el Titiritero, que no hace tanto hincapié entre la idea de “cuerpo y espíritu” (si es uno, si son dos, si pueden existir por separado…), centrándose más en el nacimiento puro de un ser, sin “cascarón” alguno que lo defina. Es decir ¿podría nacer un nuevo tipo de ser, inteligente, tan diferente a nosotros? ¿lo aceptaríamos?

Es una mezcla interesantísima de dudas y de planteamientos poco utilizados dentro del cine, pero funcionan porque están muy bien disfrazados: No existe un debate dentro del guión: Policía busca hacker, hacker es creado por otro cuerpo del estado, lucha de intereses, captura y fin…En realidad no existe lugar dentro de la película para la distracción, pero las escenas lo incluyen.

La cabeza de Kusanagi está repleta de voces (¿es su conciencia, o es un cumulo de ideas ajenas?) , y también hace mención sobre la menstruación (no puede tenerla, no tiene órganos sexuales ni aparato reproductor ¿deja de ser humana por ello?), sobre la vida y la muerte (su mente puede ser trasladada a otro cuerpo…), sobre los miedos…pero siempre dentro de unas escenas que no desvirtúan la trama (algo que falló estrepitosamente en Ghost in the Shell 2).

En temas técnicos Ghost in the Shell es un pepino, con una calidad de dibujo demencial, acompañada por ciertos tratamientos informáticos muy bien integrados. El diseño general es soberbio, y el tratamiento por parte de Oshii es impecable a todos los niveles.

Sus escenas de acción son míticas, su banda sonora (inspirada en temas folclóricos japoneses) es perfecta y sus momentos más cerebrales están integrados con maestría. Es una película de animación perfecta, adulta e interesante de principio a fin, sumando que tras su visionado deja espacio para pensar, e incluso para revisitarla en busca de más información.

Multitud de guionistas, escritores, directores y diseñadores se han inspirado en muchos de sus detalles: Las conexiones de los protagonistas, la forma en la que se muestra la realidad alternativa de la red, la dualidad de sus personajes, su impactante forma de dibujar un futuro creíble…

Funcionó, y un caso similar sería Matrix, por contener complejidades que no destrozan la trama, evitando un intrusismo demasiado cerebral. No todo el mundo puede lograr algo semejante: ser trascendente y a la vez carecer de esa misma trascendencia. Puedes verla dos veces y no pararte a pensar, o verla por primera vez y empaparte de dudas, pero su conclusión y su mensaje está muy claro en cualquiera de los casos.

Existe una revisión más moderna, publicada en 2008, bajo el título de Ghost in the Shell 2.0, pero recomiendo encarecidamente su versión original, ya que esta tan solo aporta algunas escenas que integran modelos informatizados, rompiendo con el perfecto apartado visual de la anterior (algo así como lo que hizo Lucas con Star Wars…).

Es también importante señalar que las series de animación, aun siendo más próximas al film que a los cómics, tampoco siguen un tratamiento tan adulto y Tech-noir, y pueden gustar o no en comparación con el largometraje.

Tan importante, a nivel de animación, como lo pudo ser 2001 en imagen real. Lo siento, pero creo que es una comparación justa y merecida. Una obra maestra del cine.

Sobre METALMAN 14 Artículos
Redactor en Tecnodiario, editor de vídeo en RGB4K Youtube, especialista en poner voces tontas e inverosímiles, responsable de RGB4K, AFO y colaborador en Briconsola y en este sacro-santo lugar: Error de coordenadas. Fuck Yeah!!

Sé el primero en comentar

¿Qué opinas?