Hiki, de Nangoku Banana

Hiki (Nangoku Banana) es una historia oscura y mal rollera.

 

Me conquistó por la portada, me encantó cuando la vi, muy kaidan … fantasmas, vaya, como la historia que nos deja sus páginas.

¿Qué cuenta Hiki?

Un chico encuentra en su habitación un mapa dibujado a mano de cuando era pequeño y decide ir a por el tesoro que marca el mismo, a lo loco, a ver qué chorrada descubre.

El caso es que van un grupo de amigos y dan con una cómoda antigua, en medio del campo, con los cajones vacíos; al seguir rebuscando por detrás de éstos, palpa algo extraño… que resulta ser una cabeza con una melena curiosa y con una expresión de lo más grotesca. Pero claro, él no lo ve, ya que sólo saca una mata de pelo asquerosa. Y se van, sin más.

 

A raíz de este momento agárrate los machos porque empiezan a pasar cosas.

Una historia que me ha gustado mucho, con un dibujo muy personal, donde el autor refleja a la perfección el estado de desconcierto del protagonista, que por momentos cree volverse loco de angustia.

Poco a poco se va viendo envuelto en una espiral de pánico y confusión de la que es complicado salir… e incluso los amigos caen en ella de manera inevitable.

 

Al más puro estilo kaidan, con su niña greñosa fantasmagórica, con camisón y mirada raruna, vamos avanzando por esta historia que se va tornando locura de verdad, desembocando en un final que hay que releer, pues pilla por completo de improvisto e incluso descoloca bastante, dando qué pensar… es una paja mental tremenda.

Igualmente, aún con lo controvertido del desenlace, no puedo dejar de recomendarlo y cruzar los dedos por que lo adapten a la pantalla en imagen real. Daría buen resultado entre los amantes del género y quedaría bastante guay, seguro.

 

Eso sí, los que quieran iniciarse en manga, aunque este solo sea un tomo, no sé si este sería lo más adecuado.

¿Qué opinas?