LOGAN (2017, James Mangold): El viejo lobo sigue en pie.

Logan es salvaje, oscura, violenta. Logan no es una película de super héroes con mallas y máscaras. 

Logan es así. Y así lo debió plantear James Mangold cuando se puso manos a la obra para traer la última aventura de lobezno. Este fin de semana llegaba a las pantallas LOGAN; la última aventura de uno de los mutantes más atrayentes del universo MARVEL.
Violenta, Oscura, cruda; parece que tras el fiasco que nos trajo James Mangold con su Lobezno Inmortal, esta nueva entrega de las aventuras del mutante más rebelde de los muchachos del profesor Xavier se redime, con creces, de todo recuerdo de lo que supone una película de superhéroes.

LOGAN (2017, James Mangold)

¡CON GARRAS Y A LO LOCO!

En LOGAN vemos a James Howlett en estado puro. Es decir, “no me toques las palmas que me conozco, amigo”. Y es que la casquería reina desde el minuto 0, con lo cuál si eres un padre que quiere sorprender a tu lobezno con una película de superhéroes piensa que tras verla, vas a tener que hacer guardia junto a la cama de tu retoño porque, otra cosa no, pero salvaje es un rato y la sangre salpica hasta la última fila del cine.

En Logan veremos a un Lobezno en estado puro, un mutante atormentado que no duda en descuartizar a sus enemigos sin mediar palabra o en cortar cabezas si te pones delante en una de sus carreras.

LOGAN (2017, James Mangold)

¿DÓNDE ESTÁN LOS MUTANTES?

Es el año 2029, han pasado 6 desde los hechos acontecidos en X-Men: Días del futuro pasado (2014, Bryan Singer). Los mutantes han desaparecido, o gran parte de ellos. James Howlett, el mutante conocido como Lobezno, ahora trabaja como chófer de limusinas y vive sus días como un ciudadano más que no muestra sus habilidades y procura no hacer uso de ellas. Al cuidado de su viejo amigo, el Profesor Xavier, y junto al mutante conocido como Calivan; planea retirarse y alejarse del foco de atención hacia los mutantes viviendo sus últimos días en la tranquilidad del océano. Todo esto cambiará cuando aparece un nuevo mutante que guarda relación con sus genes: Laura (conocida como X-23). A raíz del encargo para llevar a Laura a la frontera escapando de la organización que la ha creado y está liderada por Nathaniel Essex, Porque sí, los mutantes ahora son creados y criados desde niños para ser Armas militares.

LOGAN (2017, James Mangold)

LA FLAQUEZA DEL MUTANTE

Un aspecto que me ha gustado mucho de Logan (2017, James Mangold) es la triste estela del mutante. Es decir, Logan no se muestra con la grandeza de otras películas. Tiene un poder que es una desgracia y tras mucho tiempo sin usar sus habilidades cuesta retomar el camino del héroe. Sumado esto a la idea de trabajar en un empleo precario con la intención de ayudar a su viejo amigo Xavier; convertido en un vejestorio paralítico que lloriquea y pierde los nervios, y ahora tener que llevar sana y salva a una jovencisima mutante llamada Laura (Dafne Keene); James Mangold consigue dar una vuelta de tuerca a la idea de que ser mutante y tener superpoderes es lo que más nos molaría a todos.

Y es que LOGAN es una pelicula oscura, agresiva, violenta y cruda. Tropieza en los arquetipos del malo excéntrico o en alargar escenas que no aportan (por lo menos para mí) demasiado a la historia pero eso no quita que el buen sabor de boca se instale en el paladar. Eso si, esta película no es para un público infantil acostumbrado a Magnetos, Tormentas o demás personajes de la franquicia. Aquí tendremos personajes que sufren, que están en horas bajas, que no son tan poderosos como en otras ocasiones.

LOGAN (2017, James Mangold)

En definitiva, creo que LOGAN es una película que hacía falta para el universo de los superhéroes, una película que pinta un lado oscuro, cruda, con desazón, que hace humanos a esos seres todo poderosos que tienen esqueletos de adamantium, que lanzan fuego y/o vuelan. LOGAN es una visión poco amable de lo que conlleva un superpoder.

 

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