Strider 2: Y Capcom nos devolvió al auténtico Hiryu…

Strider es un título de esos sobre los que conviene hablar cada cierto tiempo, por lo mucho que hay a sus espaldas y por la auténtica genialidad que supuso en su época. Decir que es un videojuego mítico puede quedarse corto.

 

Moto Kikaku, Kouichi Kotsui, Capcom… es más que probable que a la gran mayoría de los mortales solo les lleguen ecos sobre el último de los tres, porque del otro par se ha hablado poco y no mucho más que se hablará (por desgracia).

La cosa empieza con un joven Kotsui que entra en Capcom a mediados de los años 80, y que consigue cierto mérito interno y notoriedad tras trabajar como artista gráfico en Bionic Commando y en Ghouls´n Ghosts (entre otros). Corriendo el año 1988, en la compañía le proponen un cargo de dirección en un nuevo proyecto, donde colaborará con el equipo Moto Kikaku (un genial grupo de mangakas que provenían de diferentes estudios) y en el que tendrá que supervisar tres vertientes distintas: Un juego destinado al mercado arcade (para CPS-1), otro exclusivo para NES y un manga.

Del “cómic“, publicado por Kadokawa Shoten, se puede decir que tiene cierto grado de culto, pero que apenas logró trascendencia alguna (aun contando con bastante calidad). Su trama (más compleja y algo distante en acabados que en el arcade) casi no se puede gozar dentro del producto recreativo, aunque fue mucho más evidente en el videojuego destinado a la sobremesa de Nintendo. (Fue lanzado antes que los otros dos, en el 88). (Por este motivo no es extraño leer que Strider proviene de un manga, pero vamos, que fueron proyectos paralelos, aun con sus distintas fechas de publicación).

De la máquina de Capcom…¿qué decir?, pues que fue un título asombroso a nivel técnico (sus exquisitos fondos, el diseño conceptual, la paleta de color escogida, la escala y animación de los sprites…), que contó con una banda sonora maravillosa, compuesta por Junko Tamiya (quien tan siquiera aparecía en los créditos de la primera versión arcade [es medianamente normal, aunque ilógico, no aparecer en los créditos cuando se trabaja dentro de ciertos equipos, pero esta mujer compuso el 99% de la BSO del juego) y que propuso un gameplay frenético, inteligente y medido a conciencia.

La habilidad de Hiryu (el prota) para engancharse a las paredes, su deslizamiento a toda velocidad, las tonfas futuristas que llevaba por armas, el águila y el pequeño androide que hacían las veces de “options”, el uso de la gravedad in-game, los múltiples (y titánicos) mid/Bosses…Strider fue un juego que marcó, dejando una huella imborrable en no pocos usuarios y mereciendo al 100% su inmediato estatus de culto. Con los años, Strider ha sido considerado como parte de lo mejor de la era Capcom pre-Street Fighter II.

Por no dejar cojo el tema de la “trilogía de productos”, os diré que la versión para NES es considerada como un genial spin-off, ya que, aun siendo un juego de acción en su base, se trataba de un producto que coqueteaba con la exploración y las videoaventuras de aquellos tiempos, alejándose bastante del arcade puro. Por otro lado, fue un juego fuertemente inspirado por el manga, tanto a nivel visual como narrativo.

Creo que la “trinidad” nombrada al inicio ya va teniendo más sentido, y veo del todo necesario hablar sobre ella porque Strider 2 para PSX (del que todavía no he dicho ni pío) incluye un segundo CD que contiene el juego original, portado con sumo acierto y delicadeza, y respetando todas sus calidades. Merecía un poco de historia. Esta versión incluye un nuevo remix de temas (optativos) y una serie de opciones in-game que, lógicamente, la máquina no le mostraba al jugador (seleccionar la dificultad o el número de vidas, por ejemplo).

Solo por contener una versión más que perfecta del original (a años luz de las ediciones para videoconsolas y ordenadores de 8 y 16 bits) ya merece la pena hacerse con el juego. Pero eh! que estamos aquí para hablar de su “segunda parte”. (Una curiosidad muy tonta: en la versión USA los discos están etiquetados al revés [en el que pone Strider 2 se encuentra la primera parte, y a la inversa]).

Y es que Strider 2, a pesar de la coletilla numérica, no es la segunda parte real del original, aunque podría decirse que sí que es la oficial (la fatídica licencia que Capcom puso en manos de U.S.Gold hizo que apareciese, allá por 1990, una continuación de escasa calidad en cualquiera de los sistemas donde fue lanzada).

Habría que viajar hasta 1999 para volver a ver a Hiryu en un título propio. Strider 2/Strider Returns (U.S.Gold) le hizo tanto daño a la franquicia que en Capcom se olvidaron del asunto…pero ahí estaban los fans, pidiendo un resurgir digno y a la altura. Y llegó a los arcades primero, para un año más tarde (ya metidos en un 2000 que dejaba a PSX como una videoconsola de anterior generación) aparecer en forma de un port .

Al tratarse de un juego desarrollado inicialmente para la ZN-2 (hardware recreativo de Sony basado en su PSX), el port no tendría que ofrecer diferencias demasiado marcadas. Y así fue: con la excepción de algunas ralentizaciones menores, ambos son calcos.

Cinco fases divididas en pequeñas secciones, mismo desplazamiento horizontal que en el original, control similar y un acabado de fondos en 3D y personajes creados a base de sprites. Visto en conjunto, Strider 2 puede entenderse como un gran arcade.

Resultaba muy bonito de ver, aun corriendo en un hardware tan desfasado, y el gameplay se había vuelto algo más veloz, más frenético. También estuvo bien servido de sonido y diseñado con gusto…insisto, un gran arcade.

El problema, y es relativo, es que su brevedad, su falta de conexión en distintos momentos (aunque hay una trama intermedia, se pasa de algunas secciones a otras sin más, y queda algo extraño) y lo fugaz de algunas de sus “misiones” son válidas para una recreativa, pero no quedan igual de bien, ni sacian al mismo nivel, una vez convertidas a sobremesa.

No le negaré su espectacularidad, ni su fabulosa jugabilidad, pero se siente como un producto menor en torno al limitado recorrido de cada fase. Sigue siendo un indispensable en su sistema, ojo, pero un par de pantallas más (o que contuviesen una mayor longitud) lo hubiesen convertido en un juego mucho más grande (obvio).

A destacar: las animaciones,los movimientos de cámara de fondo, el colorido y lo bien que casan las “2´5D”. También es memorable alguno de los enfrentamientos, y la forma en la que se rinde tributo a parte de los mejores momentos del original (las fases con gravedad, por ejemplo). Tiene una jugabilidad deliciosa, eléctrica y muy fluida, pero con sub-fases de dos minutos o tres no da tiempo a que aflore…y la casi nula IA de los enemigos tampoco ayuda demasiado. Y no me olvido de las fabulosas ilustraciones made-in Moto Kikaku (fantásticas , aun pareciendo usar un estilo “Manwa” en pos del clásico “Manga”).

Al auténtico fan de la primera entrega puede que le llegue a gustar más el reboot moderno, pero no por ello ha de carecer de esta continuación, que aunque muy breve es sorprendente y está programada con genialidad. Cuando se habla de uno de los mejores títulos de PSX puede que no se exagere en exceso (es de los más espectaculares). Es grande, sin duda.

Para el jugador hardcore, Strider 2 funciona en base a puntuar cada fase (vale, es un arcade…) por lo que el margen para ir más rápido, matar a todo bicho viviente y conseguir todos los items es amplio, así que este sector de usuarios lo disfrutará aun más (os tiene que gustar lo de re-jugar para puntuar mejor).

Al finalizar el juego por primera vez desbloquearemos a Strider Hien (un personaje enemigo), que cuenta con un ataque básico casi tan poderoso como el especial de Hiryu. También, al finalizar el original y guardar la partida en la memory card, se desbloquea un nivel (exclusivo de PSX) en Strider 2.


Desde mi humilde punto de vista (y ya sabéis que esto es solo una opinión) Strider se merece un 9,5 y Strider 2 un 8,5 (quiero verlo como un buen arcade y como una gran conversión, no como un juego de videoconsola breve).

Al aparecer en unas fechas tan tardías (los seguidores de Sony ya solo tenían ojitos para PS2) vendió muy poco, aunque no cuesta encontrarse con uno (y no son demasiado caros si buscáis bien [el mío, en 2009, me costó unos 25€]). Si podéis, optar por las versiones NTSC, que resultan inclusive más fluidas, gracias a sus 60hz (si solo podéis optar a una PAL, tranquilos, que sigue siendo un juego rápido, aunque más “achatado”).

Un juego legendario y un arcade espectacular dentro de un mismo pack: A mi entender, limitaciones a parte, es un básico de PSX.

METALMAN Autor

Redactor en Tecnodiario, editor de vídeo en RGB4K Youtube, especialista en poner voces tontas e inverosímiles, responsable de RGB4K, AFO y colaborador en Briconsola y en este sacro-santo lugar: Error de coordenadas.

Fuck Yeah!!

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